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Carta digital · Bares y cafeterías

La carta digital para tu bar

Unos precios siempre al día que siguen la jornada del local, promociones de desayuno destacadas y un QR en el escaparate que trabaja incluso cuando la barra está llena.

Activación inmediata · Sin permanencia · Asistencia 7/7

El bar vive varias vidas en un solo día —desayuno, pausa del café, comida, merienda, aperitivo— y el papel no consigue seguirle el ritmo. La carta digital para bares es una lista de precios que actualizas desde el móvil en un minuto: el producto nuevo, el precio retocado, la tarta recién horneada. El cliente la abre desde el QR de la barra, de la mesa o del escaparate, sin descargar nada. Así trabaja dentro de la jornada de un bar de verdad.

Precios siempre al día, sin reimpresiones

La carta del bar cambia más a menudo que la de un restaurante: el proveedor retoca los precios, llega el sabor nuevo, el roscón deja paso a las torrijas. En papel cada cambio significa cartas plastificadas que rehacer y pizarras que reescribir; con la carta digital abres el panel, corriges la referencia y el cambio está online en tiempo real, en todos los QR del local.

Esto elimina también el clásico de los bares: el precio corregido con típex o el pósit pegado en la carta, que transmite dejadez justo en el punto en que el cliente decide. La carta digital está siempre ordenada, siempre al día, y la tarta recién horneada se añade como fuera de carta en treinta segundos.

Promociones de desayuno con banners destacados

El desayuno es la batalla diaria del bar, y se gana con las ofertas adecuadas mostradas en el momento adecuado. Con Ordinami pones las promociones en lo alto de la carta y añades banners promocionales clicables: el cliente que abre el QR ve enseguida la promo de café con tostada, y un toque lo lleva directo a la oferta. Cuando la promo termina, la quitas del panel en un momento.

Desde el plan MEDIO el banner y la portada de la carta pueden ser también un vídeo: el café al servirse, el cruasán al partirse, la vitrina de los dulces; unos segundos de movimiento que valen más que cualquier cartel. Y la misma lógica funciona para el aperitivo: desde las 17:00 la promo de vermut con tabla ocupa el sitio del desayuno, en el mismo QR.

El QR en el escaparate trabaja incluso cuando la barra está llena

El QR de la carta no vive solo en las mesas: en el escaparate capta a quien pasa y decide si entrar; en la barra responde a la pregunta más frecuente —«¿qué tenéis?»— sin ocupar a quien está haciendo los cafés. Desde el panel descargas la impresión en PDF elegante con el logo del local, lista para barra, escaparate y mesas; el código no cambia nunca, así que la impresión se hace una sola vez.

El mismo enlace de la carta se pone en la ficha de Google y en las redes: quien busca «desayuno cerca de mí» encuentra tu carta actualizada, no una foto descolorida de hace dos años. Para los detalles sobre tamaños y materiales de impresión está la guía de la carta con código QR.

Aperitivo en la terraza: pedidos desde la mesa

El momento en que el bar pierde más ventas es el aperitivo en la terraza: mesas llenas, una persona en el turno, y la segunda caña que no sale porque nadie pasa a preguntar. Con el plan MEDIO el cliente pide directamente desde el QR de la mesa: elige, mantiene pulsado para confirmar y el pedido llega a la barra, mientras quien trabaja lleva en vez de tomar nota.

Cada mesa tiene su sesión única —el grupo pide junto, sobre la misma cuenta— y el temporizador antispam configurable mantiene el ritmo de los pedidos bajo control. Sin comisiones sobre los pedidos: la cuota lo cubre todo.

Alérgenos y turistas: dos problemas resueltos de golpe

Bollería, sándwiches y tablas están llenos de gluten, leche y frutos secos, y en la barra nunca hay tiempo de reconstruir los ingredientes de palabra. Con Ordinami los alérgenos del Reglamento (UE) 1169/2011 se indican por producto y se resaltan en rojo para el cliente, que al abrir la carta por primera vez puede además seleccionar los suyos: ve al instante qué le conviene.

Si el bar está en zona turística, la carta en 6 idiomas hace el resto: el turista elige su idioma al abrirla por primera vez y lee carta y alérgenos traducidos con un glosario gastronómico que no desvirtúa los nombres de los productos. Pide más seguro, pide más, y no monopoliza la barra para que le expliquen qué es un carajillo.

Cuánto cuesta y cómo empezar

Para un bar el punto de entrada natural es el plan BASE, a 29,90 €/mes: precios siempre al día, QR, fotos, promociones y alérgenos. El MEDIO, a 49,90 €/mes, añade los pedidos desde la mesa, los vídeos y los 6 idiomas: la elección correcta si tienes terraza o muchos turistas. El PRO, a 69,90 €/mes, es para el bar que quiere que los clientes vuelvan, con tarjeta de fidelidad, recogida de reseñas de Google y estadísticas. La comparativa completa está en la página de precios de la carta digital.

La carta de un bar se carga en una tarde: creas tu cuenta, introduces las categorías —cafés, desayunos, comidas, aperitivo— y mañana por la mañana el QR está en la barra. Activación inmediata, sin permanencia, soporte por WhatsApp los 7 días de la semana.

Preguntas frecuentes

¿La carta digital tiene sentido también para un bar pequeño?

Sí: precisamente donde hay poco personal es donde más rinde, porque los precios se actualizan en un minuto desde el móvil y el QR responde a las preguntas de los clientes por ti.

¿Puedo destacar la promoción del desayuno?

Sí: las promociones se ponen en lo alto de la carta y los banners promocionales son clicables. Desde el plan MEDIO el banner y la portada pueden ser también un vídeo.

¿Cuánto se tarda en actualizar un precio o añadir un producto?

Un minuto desde el panel, incluso desde el móvil: el cambio está online en tiempo real en todos los QR del local, sin reimprimir nada.

¿Los clientes de la terraza pueden pedir desde la mesa?

Sí, con el plan MEDIO: el cliente pide desde el QR con la sesión única de la mesa y el pedido llega a la barra, sin comisiones.

¿Los clientes del bar necesitan una app?

No: la carta se abre en el navegador escaneando el QR con la cámara. Ninguna app, ningún registro.

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