El código QR es el puente físico entre la mesa y la carta online, y su rendimiento depende de detalles muy concretos: cómo lo generas, sobre qué lo imprimes, dónde lo pones. Este es el tutorial práctico completo —desde la generación del código hasta el expositor en la mesa— con las medidas, los materiales y las pruebas que evitan tener que rehacerlo todo dos veces.
Cómo se genera el código QR de la carta
El código QR no se crea aparte: nace junto con la carta. En Ordinami cargas la carta desde el panel guiado —el proceso completo está en la página crear una carta digital— y el sistema genera automáticamente tu código, descargable en alta resolución y listo para cualquier impresión, del expositor al vinilo del escaparate.
El punto técnico que hay que entender es uno solo: el código apunta a una dirección estable, y el contenido vive en la plataforma. Esto significa que el QR no cambia nunca: actualizas platos, precios e incluso la carta entera de temporada, y los expositores impresos siguen siendo válidos para siempre. Es la diferencia fundamental respecto a los generadores gratuitos que atan el código a un PDF: con cada cambio del archivo, código nuevo y reimpresión de todo. Si antes de imprimir quieres entender mejor cómo funciona el sistema del lado del cliente, la visión general está en la página de la carta con código QR.
Tamaño: cómo de grande tiene que ser
La regla práctica de los profesionales de la impresión es simple: el lado del QR debería ser aproximadamente una décima parte de la distancia de escaneo. En la mesa, donde el móvil apunta desde 30-40 centímetros, significa nunca menos de 3x3 centímetros; y 4x4 es más cómodo, sobre todo con la luz baja de la noche. Para un adhesivo de pared leído desde un metro hacen falta al menos 10 centímetros de lado; para el vinilo del escaparate mirado desde la acera, más.
Dos detalles técnicos que valen tanto como el tamaño. Primero: la zona de silencio, es decir, el margen blanco alrededor del código; sin ese borde libre una parte de los móviles tiene dificultades para leerlo, así que no dejes que gráficos y marcos se peguen a los módulos. Segundo: el contraste; código oscuro sobre fondo claro, nunca al revés, y cuidado con los QR «personalizados» con colores claros o efectos gráficos que sacrifican la legibilidad a la estética. Un código bonito que no se escanea es solo un cuadradito decorativo.
Materiales: sobre qué imprimirlo para que dure
El QR vive en un entorno hostil: vasos volcados, manos grasientas, limpiezas con detergente al final del servicio. La elección del soporte decide cuánto durará:
- Expositor plastificado o de metacrilato: el estándar recomendado. Aguanta líquidos y limpiezas, se aparta para limpiar la mesa, solo se sustituye si se pierde.
- Adhesivo en la mesa: práctico y a prueba de desapariciones, pero elígelo mate: los adhesivos brillantes reflejan los focos y ponen en apuros a la cámara justo por la noche.
- Mantel individual de papel: funciona en los locales informales, con el código en una esquina que platos y vasos no tapen.
- A evitar: el folio A4 impreso en casa y doblado: tras una semana está grasiento, roto e ilegible, y transmite dejadez antes incluso que la carta.
El coste, en cualquier caso, sigue siendo contenido: para un local medio, la dotación completa de expositores se hace con unas pocas decenas de euros, una sola vez.
Dónde colocarlo en el local
La regla de oro: el cliente debe llegar al código sin levantarse, sin mover objetos y sin preguntar. En la práctica, un QR por mesa; en las mesas largas, uno cada tres o cuatro comensales, porque el código único en la cabecera obliga a la mitad de los invitados a pasarse el expositor.
Además de las mesas, tres posiciones rinden bien. El escaparate: quien pasa puede hojear la carta antes de entrar, y el QR se convierte en una herramienta de captación, no solo de servicio. La barra: en el bar es la posición principal, junto a la caja y a la altura de los ojos. La terraza: aquí el QR es casi obligatorio, porque es la zona por la que el personal pasa menos a menudo y donde los pedidos desde la mesa rinden más. Un truco más que cuesta cero: una línea de texto bajo el código —«Escanea para ver la carta»—, porque el QR mudo, sin explicación, siempre deja a algún cliente con la duda de qué va a abrir.
La prueba antes de la impresión definitiva
El error más caro es encargar treinta expositores y descubrir después que el código se lee mal bajo los focos. El protocolo de prueba lleva diez minutos: imprime una sola copia, ponla en la mesa peor iluminada del local y pruébala por la noche con al menos dos móviles distintos, un iPhone y un Android, a poder ser no muy recientes. Que escanee otra persona, no tú, que ya sabes dónde apuntar: si la carta se abre en un par de segundos también a quien lo hace por primera vez, el código está listo.
Comprueba en la misma prueba que la página que se abre sea la carta correcta y actualizada, y que se lea bien en la pantalla sin hacer zoom. Superada la prueba, encarga la impresión para todas las mesas y guarda un par de repuesto. A partir de ahí el mantenimiento es casi nulo: el código no cambia nunca, así que la única revisión periódica es el estado físico de los expositores. Si la carta aún no está online, empieza por aquí: primero la carta, después la impresión.
Preguntas frecuentes
¿Cómo de grande tiene que ser el código QR en la mesa?
Mínimo 3x3 centímetros, mejor 4x4, con un margen blanco alrededor. Para adhesivos de pared o vinilos de escaparate leídos desde lejos hacen falta medidas mayores.
¿Tengo que rehacer el QR cuando actualizo la carta?
No: el código generado por Ordinami apunta a una dirección estable y sigue siendo válido para siempre. Actualizas la carta, el QR no cambia.
¿Cuál es el mejor material para imprimir el QR?
Expositor plastificado o de metacrilato para las mesas; si prefieres adhesivos, elígelos mates para evitar los reflejos de los focos por la noche.
¿Cuántos códigos QR hacen falta en un local?
Uno por mesa (uno cada 3-4 comensales en las mesas largas), más uno en la barra y otro en el escaparate para quien quiera ver la carta antes de entrar.
¿Cómo sé si el QR funciona bien?
Prueba una copia en la mesa peor iluminada, de noche, con dos móviles distintos y una persona que no conozca el código: si la carta se abre en dos segundos, está listo.
