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Errores en el menú del restaurante: los 9 más comunes (y sus soluciones)

3 min de lectura Redacción de Ordinami

El menú es el único vendedor que habla con todos los clientes, en cada servicio, sin cansarse nunca. Sin embargo, en muchos locales es también el colaborador más descuidado: escrito hace años, crecido por estratificaciones, nunca cuestionado. Estos son los nueve errores que se encuentran con más frecuencia, con el remedio para cada uno.

Errores de estructura

  1. Demasiadas opciones. Ochenta platos no tranquilizan: paralizan, alargan los tiempos de elección y hacen dudar de la frescura. Remedio: corta lo que vende poco y margina peor. Un menú entre 25 y 40 opciones se gestiona y se vende mejor.
  2. Categorías confusas. "Nuestras especialidades" que duplica la mitad de los segundos desorienta. Remedio: categorías estándar y reconocibles, con como máximo una sección especial.
  3. Ninguna jerarquía. Si todo tiene el mismo peso visual, el cliente elige al azar o al mínimo. Remedio: destaca dos o tres platos por categoría, los que tienen el margen mejor.

Errores de redacción

  1. Descripciones ausentes o descuidadas. "Tournedó de ternera" no dice corte, cocción ni procedencia. Dos líneas escritas bien aumentan el valor percibido del plato.
  2. Siglas y jerga interna. El cliente no sabe qué es la "gricia 2.0" y a menudo no pregunta: pide otro.
  3. Errores y traducciones macarrónicas. Un menú en inglés traducido palabra por palabra hace sonreír a los turistas, pero no en el sentido que querrías.

Errores de precio y actualización

  1. Precios en columna con puntos. La columna invita a elegir en función del número, no del plato. Remedio: precio al final de la descripción, sin líneas de puntos.
  2. Precios corregidos a mano. Comunica descuido y hace pensar en incrementos improvisados. Es el error que un menú digital elimina de raíz: actualizas el precio desde el panel y el menú siempre está limpio.
  3. Alergenos olvidados. Además de ser una obligación legal, la falta obliga al personal a perseguir a la cocina en cada pregunta.

Finalmente, hay un décimo error transversal: el menú que no cambia nunca. Incluso el cliente más fiel, en la vigésima visita con las mismas cuarenta opciones, deja de leer y pide de memoria — y la factura se aplasta con él. El plato del día, una propuesta estacional, una rotación incluso mínima: basta con poco para reavivar la curiosidad, que es el resorte con el que se venden los aperitivos y postres adicionales.

Por dónde empezar

No hace falta rehacer todo en una noche. Toma el menú actual y los datos de ventas de un mes, elimina las cinco opciones que nadie pide, reescribe las descripciones de la categoría más importante y ajusta la posición de los precios. Si entretanto quieres llevarlo en línea, con Ordinami puedes crear el menú digital partiendo precisamente de esta limpieza: cargar un menú es el momento perfecto para corregir sus errores, porque te obliga a releerlo voz por voz como haría un cliente. Y si puedes, haz que también lo lea alguien que no trabaje en el local: los ojos frescos encuentran en diez minutos los errores que quien los ha escrito ya no ve.

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